La Fed se pone de halcón, SpaceX vale más que Amazon a los tres días de salir a bolsa y una paz provisional dispara las bolsas. Euforia arriba, pánico abajo. Toca leer la letra pequeña.
Primera reunión con el Tito Warsh al mando y el mensaje llega más fuerte de lo que nadie esperaba. Mantiene tipos en el 3,50%–3,75% (voto unánime, 12-0), pero el resto es de halcón puro: el dot plot sube la mediana de 2026 al 3,8% (venía del 3,4% de marzo), 9 de los 18 miembros proyectan al menos una subida este año —6 incluso dos— y la previsión de inflación PCE se dispara al 3,6% desde el 2,7% de marzo. ¿El detalle más comentado? Warsh no presentó su propio punto en el dot plot.
El mercado lo pilló al vuelo: el bono a 2 años se disparó 16 puntos básicos en el día y la bolsa corrigió. La herramienta FedWatch ya da un 60,7% de probabilidad de subida en octubre. Traducción: de hablar de recortes hace tres meses, hemos pasado a hablar de subidas. Con la gasolina aún mandando en el IPC (4,2% interanual en mayo), Warsh no tiene margen para bajar sin perder credibilidad, y lo sabe.
Su mensaje de fondo es claro: para él la inflación es una decisión, no una fatalidad. Ha montado cinco grupos de trabajo para reformar cómo comunica y opera la Fed. Menos guidance, más foco en los precios. Empieza una etapa distinta.
Los reguladores han redactado una posible demanda por publicidad engañosa: el foco está en si ocultó precios mínimos ("reserve pricing") en las subastas de anuncios patrocinados. Ese negocio le facturó 68.600 M$ el año pasado, así que las multas potenciales van por los miles de millones, con varios fiscales estatales sumándose. Podría cerrarse este verano con demanda o acuerdo; el juicio antimonopolio del marketplace va aparte, para principios de 2027.
El Banco de Japón sube 25 pb hasta el 1%, su nivel más alto desde 1995 (voto 7-1), para frenar la inflación importada por la guerra de Irán. Y el Nikkei, lejos de asustarse, marcó nuevo récord por encima de los 70.000. No es un caso aislado: el BCE también subió la semana pasada (al 2,25%). El endurecimiento es global y simultáneo.
A partir de ahora, la foto de cómo respira el mercado la generamos nosotros. Y dice mucho: la bolsa coquetea con el pánico y el crypto está ya entre el pánico y el pánico extremo. Mientras los titulares celebran máximos, el inversor de a pie está acojonado. Esa desconexión, históricamente, es terreno de oportunidades.
Sentimiento de mercado · LRC Capital Club · Jun 2026
Cuando todo el mundo tiene miedo y los índices siguen arriba, el dinero asustado y el dinero listo van en direcciones opuestas. El mercado tiene miedo. Tú tienes tesis.
El London Metal Exchange ha formalizado esta semana la prohibición de registrar cobre y cobalto de origen ruso en sus almacenes de la UE (solo se admite si demuestras que entró antes del 25 de julio). Es el paquete 20 de sanciones europeas contra Rusia.
¿Sorpresa? Ninguna: hace más de un año que no entra un gramo de cobre o cobalto ruso en esos almacenes. Pero certifica el cierre definitivo de esa ruta. Los flujos se reconfiguran: Chile para el cobre, Congo para el cobalto. El cobre en la LME cotiza por encima de los 13.000 $/t y el cobalto —clave para baterías de coche eléctrico y para defensa— refuerza la dependencia occidental de la República Democrática del Congo.
Alcista para mineras de cobre con exposición a Latinoamérica: Antofagasta (ANTO), Freeport-McMoRan (FCX) y Southern Copper (SCCO). En cobalto, Glencore (GLEN) es la pieza clave por sus posiciones dominantes en el Congo.
Toca pararse un segundo en una frase: SpaceX lleva tres días en bolsa y ya vale más que Amazon. Dicho así no parece gran cosa. Pero piénsalo con los números delante. Amazon factura 717.000 M$ al año y gana 78.000 M$ netos. SpaceX factura unos 19.000 M$ y pierde casi 5.000.
Pues bien: SpaceX cerró el martes valiendo unos 2,65 billones de dólares —por encima de Amazon— y durante la sesión llegó a superar a Microsoft. Elon Musk se ha convertido en el primer billonario del mundo sobre el papel. Y el mercado, lejos de marearse, lo celebra.
¿Cómo se llega aquí? Salió a bolsa el viernes 12 a 135 $ la acción (la mayor OPV de la historia, ~1,75 billones de valoración), subió casi un 20% el primer día y de ahí para arriba. Ayuda mucho que solo cotice un 4% del capital: poco papel y mucha demanda minorista es gasolina pura para la volatilidad. Y aún le queda entrar en los grandes índices (Nasdaq 100, FTSE, MSCI), lo que obligará a comprar a los fondos pasivos.
Por si fuera poco, SpaceX —que ya engloba la red social X y el laboratorio de IA xAI— ha ejecutado la compra de Cursor, la herramienta de programación con IA, por 60.000 M$ en acciones. Una startup de cuatro años fundada por veinteañeros. La lógica existe (Grok iba por detrás de OpenAI y Anthropic en código), pero el precio te lo dice todo: aquí se paga por lo que estas empresas podrían llegar a ser, no por lo que son hoy.
OpenAI se gastó 34.000 M$ el año pasado e ingresó 13.000. Quitando cargos contables, la pérdida operativa real ronda los 8.000 M$. Sigue siendo enorme… pero ya factura 2.000 M$ al mes y crece como pocas empresas en la historia. Ha pedido salir a bolsa y podría valer cerca de un billón. Anthropic, los de Claude, igual (y con valoración aún mayor). Dos empresas que pierden dinero y que podrían valer más que la mayoría de economías del planeta.
¿Qué ha encendido la mecha de todo este subidón? El acuerdo preliminar entre EEUU e Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. Menos prima de riesgo energético = menos presión sobre la inflación = menos presión sobre los bancos centrales. El Brent se relajó hacia los 87 $, las aerolíneas subieron y las bolsas europeas marcaron récord.
Pero hay una palabra que conviene no soltar: provisional. El acuerdo extiende el alto el fuego 60 días y permite reabrir el estrecho poco a poco, pero el programa nuclear iraní queda para más adelante, el frente de Líbano con Hezbolá sigue abierto y las propias navieras avisan de que normalizar el tráfico llevará semanas. Encima, el paso solo es gratis durante 60 días: después Irán cobrará "servicios". Los analistas ya han empezado a rebajar sus previsiones de petróleo, pero mantienen sobre la mesa los escenarios de riesgo.
El mercado está descontando el mejor final posible. Que es justo lo que hacen los mercados… hasta que la realidad les obliga a recalcular.
Y todo esto ocurre con el mundo entero endureciendo a la vez: la Fed en modo halcón, el BCE subiendo al 2,25% la semana pasada y el Banco de Japón al 1%. Con las bolsas en máximos, eso en circunstancias normales daría para pensárselo dos veces. El dinero más listo no lo pierde de vista: el oro sigue fuerte, en zona de récords, incluso con todo el mundo en modo risk-on. Compran el rally, sí, pero no sueltan del todo las coberturas.
Resumiendo, y con esto me despido: todo va de maravilla… mientras no pase nada. El acuerdo con Irán ha quitado presión al petróleo, la avalancha de OPVs está absorbiendo la euforia y los beneficios del primer trimestre volaron. Pero la inflación sigue alta, los bancos centrales no pueden bajar la guardia, China se enfría por dentro, la paz es provisional —no resuelta— y las valoraciones exigen que absolutamente todo salga bien. Yo, como siempre: ni euforia ni pánico. Riesgos controlados y cabeza fría. Toma nota.
Fuentes · Análisis elaborado con datos propios y en base a información publicada por IcariaCap (Situación de Mercado, 16 jun 2026), Reuters, Bloomberg y CNBC. Datos macroeconómicos verificados de forma independiente a fecha de publicación.