El S&P está casi en máximos históricos con una guerra activa, el Estrecho de Ormuz a medio gas y el oro saliendo por la puerta. Los expertos dicen que el mercado se equivoca. Llevo 15 años viendo esta película. Ya sé cómo acaba.
Las últimas dos semanas han sido de esas que te hacen rascarte la cabeza. El Estrecho de Ormuz sigue cerrado. La tregua es frágil. Los analistas, las grandes instituciones, los titulares de los periódicos — todo el mundo apunta en la misma dirección: esto va a acabar mal.
Y los mercados, mientras tanto, han subido. No un poco. El S&P 500 está ya a apenas un 3% de sus máximos históricos. Con una guerra activa, el petróleo elevado y la inflación volviendo a molestar.
«He visto tantas veces cómo el mercado se movía en contra del consenso que sé que el mercado es mucho más de fiar que los expertos. Cuando algo sube contra el consenso, apuesta por el mercado.»
¿Puede que esta vez los analistas tengan razón y el mercado se equivoque? Claro que puede. Pero llevo 15 años en esto y la regla que más veces ha funcionado es exactamente esta: cuando el mercado se mueve en contra del consenso, confía en el mercado. No porque sea perfecto. Sino porque es mucho mejor que cualquier experto.
Muchos dicen que el mercado ha predicho siete de las últimas cuatro recesiones. Mi respuesta es que, aún así, es mucho mejor que cualquiera de los economistas que conozco.
— Stanley DruckenmillerTodavía recuerdo en plena Crisis Financiera de 2008 cómo el mercado subió un +60% desde marzo de 2009 con casi todo el planeta diciendo que era imposible. No solo ocurrió — nunca más volvió a esos niveles. El que esperó la confirmación de los expertos, se perdió el rebote entero.
El ETF de oro más grande del mundo — el GLD — está registrando las salidas más grandes de su historia. Más que en cualquier momento desde 2020. Si hay guerra e inflación, ¿no debería el oro estar subiendo?
La explicación es más sencilla de lo que parece. En momentos de estrés extremo, los inversores venden lo que pueden vender para cubrir pérdidas en otros activos. El oro es líquido, así que lo venden. No porque la tesis del oro sea mala. Sino porque es lo más fácil de convertir en caja cuando todo lo demás se mueve en contra. Exactamente lo que pasó en marzo de 2020.
Para los que tenemos oro en cartera esto duele, pero no cambia nada. La tesis de fondo sigue igual. Los bancos centrales siguen acumulando. El dólar sigue perdiendo cuota en reservas globales. Y cuando la Fed baje tipos de forma permanente, el oro recuperará.
Sobre el dólar — representa el 57% de las reservas globales, bajando desde el 70% de principios de siglo. Todo el mundo quiere diversificar. Pero no hay alternativa real. Europa no tiene sistema financiero unificado. El yuan chino tiene controles de capital. El resultado: el mundo odia al dólar pero no puede vivir sin él. En crisis, si no hay ancla, el pánico se amplifica. El dólar es un problema. La ausencia de dólar sería un problema mucho mayor.
Si toda la información apunta a que la situación es mala, ¿por qué sube? Hay tres respuestas posibles, y puede que las tres sean ciertas a la vez.
Mi postura no ha cambiado. Hay mucho que no entiendo de esta situación — no sé cuándo abre Ormuz, no sé si la tregua aguanta, no sé si en un mes tengo que tirar este análisis por la ventana.
Lo que sí sé es que mientras la economía americana siga creciendo y el mercado siga subiendo, el sesgo tiene que ser alcista. Cuando la macro y el mercado voten en la misma dirección bajista, me vuelvo bajista. Hasta entonces, me quedo con el mercado.
«El dinero se hace estando en el lado correcto del mercado, no donde dicen los analistas que hay que estar.»
Puede que en un mes esté aquí diciendo lo contrario. Tal vez los mercados caigan a plomo y por fin se observen datos reales de crisis económica. Si eso ocurriese — si la macro y el mercado votaran en la misma dirección bajista — me volvería bajista sin dudarlo.
Pero hoy el mercado está subiendo. La economía americana sigue creciendo. Y el oro está cayendo por razones técnicas, no estructurales. Prefiero ser víctima de los vaivenes del mercado que seguir el "conocimiento" de los expertos y las grandes instituciones.
Igual en un mes estoy aquí diciendo lo contrario. Pero si así fuera, prefiero equivocarme siguiendo al mercado que acertar siguiendo a los expertos. Porque el mercado cambia de opinión cuando cambian los hechos. Los expertos, mucho menos.
— Rubén Gallardo · LRC Capital ClubEl próximo jueves, el siguiente macro. Y si los hechos cambian, el análisis cambia con ellos.