Cinco semanas de conflicto, un estrecho de Ormuz que sigue sin abrirse del todo, y los mercados que —de momento— hacen como que nada. Esto es lo que creo que está pasando de verdad y lo que significa para tu dinero.
Llevamos cinco semanas de conflicto y la situación ha cambiado bastante respecto a lo que Trump esperaba cuando empezó todo esto. El plan original era claro: bombardeos rápidos, capitulación de Teherán en 72 horas y apertura del Estrecho de Ormuz. No ha pasado nada de eso.
Lo que sí ha pasado es que Trump lleva tantos giros de guion que el mercado ha empezado a no creérselos del todo. La semana pasada dio un discurso de 19 minutos donde dijo que Irán estaba destrozado militarmente y que iba a golpearles con más fuerza. Al mismo tiempo habló de negociaciones. El petróleo subió un 8% ese mismo día. Eso es todo lo que necesitas saber sobre el estado de la situación.
«Trump funciona convencido de que el dinero mueve a todo el mundo. Eso funciona con políticos europeos. No funciona con un régimen que actúa por convicción ideológica. Steve Witkoff, su propio enviado, reconoció que al presidente le parecía curioso que Irán no se rindiese. Curioso.»
La última novedad, y aquí está lo importante, es que el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anunció una tregua de 14 días para negociar los puntos de un posible acuerdo. La condición inmediata es doble: EE.UU. para los ataques e Irán abre el tráfico en el Estrecho de Ormuz. De momento, la tregua pende de un hilo. Irán insiste además en que Israel deje de atacar zonas del Líbano. Nada está cerrado.
La UE ya habla de racionamiento de combustible. El comisario europeo de energía dijo esta semana: "Esto será una crisis larga, los precios van a ser altos durante mucho tiempo." Para queroseno de aviación y diésel espera que la situación empeore en las próximas semanas. Europa se prepara para lo peor antes de que llegue lo peor.
¿Por qué ha aguantado tan bien la bolsa? Hay una explicación muy concreta: Trump no puede permitirse que la bolsa caiga. La usa como barómetro de su gestión y todos lo saben. Irán lo sabe. El mercado lo sabe. Eso crea un suelo artificial pero real.
Lo que el mercado está descontando ahora mismo es que lo peor del conflicto ya pasó. Y puede que tenga razón. La lógica pura dice que continuar la guerra indefinidamente no tiene sentido para ninguna de las partes. Los ciudadanos americanos no quieren sangre en Oriente Medio. La economía mundial no puede aguantar el Estrecho cerrado mucho más. Y Trump tiene muy poco que ganar si sigue adelante.
Aquí está la parte que más me preocupa y donde creo que hay más confusión. Todo el mundo habla de si la guerra termina o no. Pero la pregunta más importante es: aunque termine mañana, ¿cuánto tarda en normalizarse el suministro energético?
La analogía con 1973 es la que más me ronda la cabeza. La Guerra del Yom Kippur duró solo 16 días. Pero el embargo petrolero que vino después duró 5 meses. Y fue ese embargo el que hundió las bolsas americanas casi un 50%. La guerra fue corta. El daño fue largo.
En 2026, el Estrecho de Ormuz lleva ya casi mes y medio sin funcionar con normalidad. Y, lo que más preocupa, es que aunque hoy mismo firmaran la paz, los expertos estiman que restaurar completamente el flujo de petróleo podría llevar varios meses adicionales. En 1973 el embargo afectó al 8% del suministro mundial. El Estrecho de Ormuz maneja el 20%.
«La economía mundial es como un gran barco. Cuando choca con un iceberg, no se hunde al instante, sigue avanzando un tiempo antes de hundirse. La pregunta es si ese iceberg ya es suficientemente grande.»
El petróleo alto no es solo un problema de gasolina cara. Es inflación que se cuela en todo: transporte, alimentación, producción. Y eso pone a la Fed en el peor sitio posible: tipos de interés que no puede bajar porque la inflación no se va, pero que tampoco puede subir porque la economía ya está frenada.
Un punto especialmente importante: los inversores minoristas están saliendo. Cuando los particulares salen, generalmente los institucionales aprovechan para acumular a precios más bajos. No es señal de que el mercado se va a hundir — en muchos casos históricos es lo contrario. Pero sí dice algo sobre el estado de ánimo general.
Pakistán consigue el acuerdo. EE.UU. acepta los 10 puntos. El Estrecho se abre en semanas. El petróleo baja. La inflación se controla. La bolsa recupera máximos históricos. Este es el escenario que el mercado está empezando a descontar.
Aunque la guerra acabe, el impacto energético de 6-8 semanas ya ha puesto en marcha una desaceleración económica que el mercado no ha cotizado. Como en 1973: la guerra fue corta pero la recesión llegó meses después.
Ni paz completa ni escalada. Ormuz a medio gas durante meses. La incertidumbre se mantiene. Los mercados se mueven lateralmente con alta volatilidad. El VIX por encima de 20 se convierte en la nueva normalidad.
La guerra ya tocó su clímax
EE.UU. demostró su poder. Irán demostró que puede aguantar. Trump tiene muy poco que ganar continuando. El escenario central sigue siendo alcista pero el riesgo de recesión no se irá aunque firmen la paz mañana.
En momentos como este, la tentación de hacer algo —lo que sea— es enorme. Vender todo, comprar de golpe, cambiar de estrategia. La historia dice casi siempre que esa es la peor decisión. Las carteras bien construidas hacen su trabajo precisamente cuando todo lo demás parece no funcionar.
Dicho esto, no es lo mismo estar quieto por dejadez que estar quieto con convicción. Esto último requiere tener claros los niveles que cambiarían el análisis.
El S&P lleva un +7,5% desde mínimos y está a un 3% de sus máximos históricos. Eso no cuadra del todo con cinco semanas de guerra, un Estrecho de Ormuz que sigue sin abrirse y Europa preparándose para racionar combustible. Pero tampoco lo cuadra mal si la tregua es real y el conflicto se resuelve en semanas.
Mi conclusión honesta es que no veo todavía los elementos que me obliguen a cambiar de sesgo alcista. Pero tampoco veo los elementos que me hagan ignorar el riesgo de recesión. Esos dos pensamientos pueden coexistir, y de hecho deben coexistir si quieres hacer esto bien.
«El riesgo de recesión no desaparecerá con el fin de la guerra. Estará vigente durante meses. Eso no significa que los mercados vayan a caer — significa que hay que ir con los ojos muy abiertos y la munición lista.»
Lo que tengo más claro: los riesgos de 2026 son diferentes a los de 2025. En 2025 era la Fed. En 2026 es la energía, la geopolítica y la estanflación. Eso requiere un tipo diferente de cartera y un tipo diferente de vigilancia. Por eso el jueves publicamos la tesis de uranio o cobre — porque creo que ahí está parte de la respuesta estructural a todo esto.